Si la vejiga le interrumpe la reunión, el autobús o la noche, Femixal se toma en dos momentos fijos: una cápsula al desayunar y otra por la tarde, que juntan 250 mg de D-manosa con extracto de cranberry. Lo pide aquí y lo abona al mensajero.
Pague cuando le llegue
La D-manosa apenas se gasta por el camino y termina en la orina, que es donde la vejiga la aprovecha, y así sale de casa con la cabeza en otras cosas.
La segunda cápsula, hacia las cinco o las seis, mantiene el aporte de D-manosa y arándano rojo durante la parte larga del día.
Dos tomas fijas al día y una caja de 10 cápsulas: cinco días bien contados que caben en el bolso sin pastillero.
Con la toma de la tarde y agua repartida antes de las nueve, muchas mujeres llegan a la cama con la vejiga más relajada.
A las ocho, en el atasco camino de la oficina, ya va pensando en la primera gasolinera con aseo.
En el cine se sienta junto al pasillo, por si a mitad de película tiene que salir otra vez a orinar.
Después de una tarde en la piscina municipal nota esa incomodidad baja que no se va hasta la cena.
A las tres de la madrugada se despierta con prisa por ir al baño y luego tarda en volver a dormirse.

La fórmula de Femixal es corta a propósito: un azúcar sencillo y una baya roja, con su cantidad exacta por cápsula impresa en la caja, para un cuidado urinario sin complicaciones.
azúcar natural que el cuerpo apenas quema y que pasa a la orina, donde acompaña cada día a una vejiga que se queja con facilidad.
fruto ácido de las turberas norteamericanas, rico en proantocianidinas y elegido a menudo para el confort urinario.
5/5
Hago reparto por la provincia y paso horas en la furgoneta. Llevaba un tiempo con ganas de orinar a cada rato y una molestia que me amargaba la tarde.
Tomo Femixal con el desayuno y otra al terminar la ruta, y en la cabina nunca me falta mi botella de litro y medio. Voy más pendiente de las entregas que de las gasolineras.
R— Rocío V., 47, Sevilla

Durante el embarazo o mientras da el pecho no lo empiece por su cuenta: consulte antes con su matrona o su ginecólogo, que conocen su caso concreto.
Lo práctico es unir la primera al desayuno y la segunda a la merienda, cada una con abundante agua. Así el aporte se reparte entre las horas de más actividad.
Trae diez cápsulas, de modo que al tomar dos diarias le da para cinco jornadas. Si prefiere una pauta de dos o tres semanas, puede pedir varias cajas por teléfono.
Depende de cada mujer y de sus hábitos. Conviene terminar la caja completa, beber de forma repartida y observar cómo van las mañanas y las noches.
Escribe su nombre y su móvil; en la llamada repasamos la dirección y cuántas cajas quiere, y el importe se abona en mano el día que llega el envío.
Se vende como complemento alimenticio. Si al orinar aparecen fiebre, dolor intenso o sangre, lo que toca es ir a su centro de salud cuanto antes.
Con esos dos datos basta: no tiene que abrir una cuenta ni dar ninguna tarjeta.
En una llamada corta comprobamos la dirección, cuántas unidades quiere y el día aproximado de entrega.
El mensajero le da el paquete y usted abona en ese momento el precio que acordamos por teléfono.


