¿Después de las baleadas del mediodía le gana el sueño y le pide algo dulce? Glucosol pone cromo, que ayuda a mantener la glucosa normal, junto a nopal y gymnema; una cápsula al día. Pídalo y páguelo al repartidor.
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El cromo contribuye a mantener la glucosa en sangre dentro de lo normal, así que la sobremesa no termina en cabeceo sobre el escritorio.
La hoja de gymnema se conoce en la India por aplacar el gusto por lo dulce, y eso se nota frente a la vitrina de la panadería.
La fibra soluble del nopal acompaña la tortilla y el arroz para que el azúcar del almuerzo entre con más calma.
Una sola cápsula con el agua del almuerzo; el bote de 30 marca un mes y le ayuda a no perder la cuenta.
A las dos de la tarde, con el plato de arroz y tajadas todavía caliente en el estómago, los párpados le pesan frente al trabajo.
En la pulpería de la esquina la mano se le va sola hacia la semita o el pan dulce, aunque se prometió no comprar.
La boca seca lo despierta a medianoche y termina tomándose dos vasos de agua de pie en la cocina.
El papelito del laboratorio con la glucosa de ayunas se queda guardado en la gaveta porque no le dan ganas de mirarlo.

La fórmula de Glucosol reúne un mineral y cuatro aportes vegetales que se reparten el trabajo: unos miran el azúcar del plato y otros el bienestar general de quien lo vigila.
mineral traza que contribuye al metabolismo normal de los macronutrientes y a una glucosa sanguínea estable.
penca del cactus con fibra soluble que se suma a la comida y ayuda a que el azúcar llegue a la sangre más despacio.
enredadera tradicional de la India apreciada porque suaviza el antojo de dulce después del plato fuerte.
frutillas aromáticas de monte, tradicionales para que la digestión del almuerzo se sienta más liviana.
aporta proantocianidinas, antioxidantes vegetales que acompañan a quien cuida su azúcar a largo plazo.
5/5
Atiendo una pulpería en Juticalpa y después de comer me caía un sueño que tenía que recostarme en la hamaca de atrás. Además vivía picando galletas del mostrador.
Ahora tomo Glucosol con el almuerzo y camino hasta el parque cuando cierro al mediodía. Las tardes las paso despierta y ya no ando buscando dulce entre las cajas.
D— Dilcia M., 52 años, Juticalpa

Son 30 cápsulas, un mes a una por día. Quien quiere seguir varios meses sin cortar suele encargar dos o tres botes en la misma llamada.
Coménteselo antes a quien le controla el tratamiento: el cromo y la gymnema se suman a lo que ya toma y conviene revisar las mediciones con más frecuencia.
Deja nombre y celular, le marcan para confirmar la colonia y el número de botes, y los lempiras se entregan al repartidor cuando el paquete está en su mano.
El cromo y las plantas trabajan sin prisa. Fíjese en cómo se siente por la tarde y en sus antojos después de tres o cuatro semanas seguidas, no en los primeros días.
Una cápsula con la comida más fuerte, que en muchas casas es el almuerzo, y un vaso de agua. Si le queda mejor el desayuno, también sirve: lo importante es la misma hora.
Mujeres y hombres desde los 35 años que vigilan el azúcar en sangre, sienten pesadez y sueño después de comer o no logran soltar el pan dulce.
Escriba su nombre y su celular en el formulario; sin crear cuenta y sin tarjeta.
Le marcamos para revisar la dirección, el número de unidades y el día aproximado de entrega.
El repartidor le lleva el paquete y en ese momento le entrega el dinero acordado.


